Felicidad
Hoy es un día raro. Me he despertado a las 12:30 de la mañana, creo que nunca en mi vida me había despertado tan tarde.
Hoy no hace ni calor ni frío, ni llueve ni hace sol, es un día raro.
Después de despertarme he hecho lo mismo que todos lo días; primero el desayuno, luego la ducha, he rezado un rato y después he tocado el piano poco más de media hora.
Soy feliz, la verdad. Y creo que soy feliz porque hago lo que debo, que a la vez es lo que quiero. Además tengo una familia que me quiere y a la que quiero. Lo único que me falta hoy es ir a Misa, que iré a las 8:30.
A veces pienso qué pasaría si fuese perdiendo todo o que tengo. ¿Seguiría siedo feliz? Si tuviera que irme desprendiendo de mis cosas primero tiraría las cosas que me sobran, lógicamente, como los juguetes que ya no uso, o los cacharros que tengo por mi habitación. De entre lo que no sobra... primero la televisión, luego el móvil, después el ordenador, las pinturas, la guitarra, el piano... Me quedaría sólo con lo más básico, ropa para vestir, mi casa y mi familia y la gente que quiero.
Y si perdiese todo eso, seguiría teniendo a Dios, a Cristo, a mi Madre y mi ángel. Quiero todo lo demás, pero esto es lo más importante, y lo único que no puedo perder.
Hoy es un día raro, tanto como la vida misma.



lascosasdepepe dijo
tambien tengo un día raro hoy...
un abrazo.
9 Septiembre 2008 | 07:00 PM